22 F, DÍA DE LA IGUALDAD SALARIAL

Desde hace unos años, pocos, se ha establecido la fecha del 22 de febrero como el Día Internacional por la  Igualdad Salarial entre Hombres y Mujeres. Así, a estas alturas, hay quien pueda llegar a pensar que se trata de una campaña más de feministas aburridas y trasnochadas, y no, ni mucho menos. En primer lugar, porque el movimiento feminista es más necesario ahora que nunca; y en segundo, porque la desigualdad salarial es una realidad que escapa de las normas, de las leyes y hasta de la lógica. Unos datos muy simples y concretos para ilustrar la cuestión. El Tratado de Roma, embrión de lo que hoy conocemos como Unión Europea, incorporó la igualdad de salario entre todos los trabajadores sin tener en cuenta su sexo, como uno de sus principios fundacionales. Sesenta años después, que ya son años, la realidad es la siguiente: las europeas ganan un 15% menos que los europeos por realizar un mismo trabajo. En España, esta cifra alcanza el 22%l. Algunos datos más a considerar: de cada 100 personas que tienen un contrato a tiempo parcial, 76 son mujeres, porque 80 de cada cien mujeres se ocupan al mismo tiempo de su “empleo” que de “trabajar” en casa, en lo que denominamos dulcemente “tareas del hogar”, y que en la mayoría de las ocasiones es un “trabajo” más que duro –y que convierte a las mujeres en trabajadoras de “guardia” durante las 24 horas del día-. Y esta reducción salarial por un mismo empleo, esta reducción de la jornada laboral, este trabajo permanente en la casa, es una cruda y casi esclavista realidad en el presente, pero que se amplifica y aumenta en el futuro, cuando las mujeres se enfrentan a jubilaciones infinitamente inferiores que las de los hombres ya que, legalmente, han cotizado mucho menos que ellos, aunque en la mayoría de los casos hayan trabajado mucho más.El Día por la Igualdad Salarial se fijó en el 22 de febrero por un cálculo tan simple como horripilante: una mujer europea tiene que trabajar 418 días para cobrar lo mismo que un hombre en 365. Como antes comentaba, legalmente no podría ser posible, y de hecho en determinados sectores no sucede, pero se emplean determinadas artimañas de falsas categorías profesionales, inferiores a las reales, que propician la reducción salarial. Ojalá el 22 F llegue a ser un día -no muy lejano en el tiempo- a dotar con otro significado, muy diferente al actual.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *